Quiero compartir mi día a día a partir de una nueva vida que he decidido empezar a vivir, en el camino de la fe y la renovación espiritual.
lunes, 27 de febrero de 2012
Dispuesta a morir ahogada en ti
Había dejado de escribir por unos días, he tenido momentos de debilidad que no me animaban a entrar al blog. Además, mis oraciones últimas han sido poco profundas y sin notar un gran cambio en mí. Solo le pedía profundamene a Dios que de una vez se ponga ante mí y me muestre el camino que debo andar.
Hoy, finalmente, pude sentir la fortaleza y la sabiduría que le venía pidiendo. Me sentí muy herida e incomprendida, sentía que además de tener que soportar el dolor de mi propia experiencia, debía soportar también las piedras de quienes no ven las cosas como yo, de quienes aun ven las cosas como hombres y no como las ve Dios. Pedi por ellos, pedí a Dios que los perdonara, que no sabían lo que decían. Es una lucha en mi interior, una herida a la que vuelven a herir una y otra vez... se necesita demasida fortaleza y humildad para soportarlo.
Pero después de todo, Dios me volvió a confirmar que estoy andando por el camino correcto. Pude sentir paz en mi corazón ayudando a una persona que lo necesitaba, que pedía oraciones por la unión y el perdón dentro de su familia; Dios me la puso justo en ese mismo momento en que soportaba el golpe de esas piedras por quienes no comprenden la decisión que tomé.
En el medio de esta tormenta, Dios me sostiene en sus brazos; paso por el fuego, por la marea, por la tempestad, pero no le temo a nada, Dios me tiene sujeta, me ampara, no me suelta ni aparta de su lado. Lloro porque soy humana, lloro de dolor, pero crezco cada vez más.
El Señor es mi pastor, nada me falta, por verdes prados me lleva... Estoy dispuesta a morir ahogada en ti Señor, estoy dispuesta a llevar esta cruz y no desistir. Sigue dándome fortaleza y sabiduría para continuar a paso firme los dias que vienen.
"No crean que yo he venido a traer paz al mundo; no he venido a traer paz sino lucha. He venido a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra; de modo que los enemigos de cada cual serán sus propios parientes" (...) El que trate de salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa mía, la salvará". Mt. 10, 34 - 36; 39
miércoles, 22 de febrero de 2012
Si llama a tu puerta...
Mientras veía estas imágenes de la Pasíón de Cristo que encarnan perfectamente lo que Jesús vivió antes y después de su muerte en la cruz, no sólo sentí un profundo dolor sino que me vi como una mala persona, como una pecadora que necesitaba el perdón de Dios; sentí que yo le había causado cada una de esas heridas con mis pecados, mi orgullo, mi egoísmo, mi soberbia. Sentí que durante mis 32 años no había hecho absolutamente nada significativo para entregárselo como ofrenda a él por lo que hizo por mí; vi mi vida resumida y pensé en cuánto pude haberla aprovechado mejor, en cuánto mejor persona pude haber sido con mi familia, mis amigos; en cuántas veces él me ha llamado y yo sólo le he respondido por "temporadas" o cuando "me convenía porque quería pedirle algo". Vi lo ingrata que he sido todo este tiempo.
¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!.. Slm. 51 (50)
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!.. Slm. 51 (50)
...le pedía a Dios.
vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos.
Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad, y se arrepiente de tus amenazas.
¡Quién sabe si él no se volverá atrás y se arrepentirá, y dejará detrás de sí una bendición: la ofrenda y la libación para el Señor, su Dios! Joel 2, 12-18
Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad, y se arrepiente de tus amenazas.
¡Quién sabe si él no se volverá atrás y se arrepentirá, y dejará detrás de sí una bendición: la ofrenda y la libación para el Señor, su Dios! Joel 2, 12-18
Dios perdona, si realmente nos mostramos arrepentidos. Dios hace nuevas toda las cosas, por eso se entregó y humillo en la cruz.
Mientras veía ese video, sentí por primera vez el dolor de María, porque después de que eres madre lo ves todo diferente. Veía el sufrimiento de Jesús y veía a un hijo sufriendo, entregándose voluntariamente para hacerlo todo nuevo, para agradar a su padre y para darnos la vida eterna. Veía en su rostro sufrimiento, miedo y al mismo tiempo mucha fortaleza. Pensaba en mi hijo y su gran misión encomendada por Dios de hacerlo todo nuevo en nuestras vidas. Mi hijo ha hecho que todo sea nuevo para nosotros, y gracias a esto mi familia y Dios sabe cuántas familias más podrán gozar del paraíso terrenal y celestial.
Y luego me veía a mí misma, quejándome de mis dolencias físicas que no me sueltan, viéndome dependiente de todos y en cama, con movimientos limitados. Pensaba en que debo saber cargar mi cruz y entender el propósito de cada cosa que vivo, que al final me moldean a ser una mejor pesona para los demás.
Siempre pensaba que era suficiente con rezar, ser buena, no cometer pecados mortales e ir a misa; ahora sé que mi vida tiene un propósito mucho mayor y que no tengo por qué esperar más. Dios ha estado llamando a mi puerta hace mucho tiempo y ya es hora de responderle. ¿Cuánto más vas a esperar tú?
martes, 21 de febrero de 2012
Buscando un propósito
Hoy descubrí algo: desde hace unos días decía en mi interior: "Dios, necesito amarte", pues la decisión de dejarlo todo y dedicarme a la misión estaba inspirada por la partida de mi hijo al cielo, quería dedicarle mi vida a la misión porque empecé a ver las cosas de otra manera y porque quería ser una mejor persona y una mejor madre para él para cuando regrese. Entonces cada uno de estos días no he pensado más que en eso, en que todo esto lo hacía por él, mas no directamente por Dios. Es por eso que sentía que "debía amar a Dios" antes de seguir con este plan, pues es él quien me develovería a mi hijo.
Ahora siento que estuve equivocada, que no debía verlo de esa manera. He sentido el amor de mi familia a través de su compañía, el amor de mi suegra a través de su preocupación constante y sus cuidados para que yo esté bien, el amor incondicional de mi esposo, con toda su ternura y dedicación, con todo su soporte en mis momentos difíciles, con toda su fortaleza para ser una mejor persona y para enfrentarse cada día con el trabajo. He sentido todo este amor y he amado al mismo tiempo, así como también he amado y estoy amando a mi hijo ahora más que nunca. Veo entonces que Dios me está amando y que yo lo estoy amando a Él. Veo que Dios se ha acercado a mí a través de mi familia, y que yo, amando a mi hijo, he estado amándolo a Dios mismo. Ha sido maravilloso sentirlo así, verlo así.
Estoy leyendo un libro que se llama "Vivir en Pareja" de Manuel Iceta; en él he descubierto algo muy importante también, a través de lo cual empiezo a encontrarle más sentido a lo que hago, empiezo a encontrar un propósito real a mi vida, o debería decir, a mi "nueva vida". Y es que el motivo por el cual me acerco más a Dios es para que, a través de mí, con todo mi ser, con mis manos, mis ojos, mi boca, mi corazón, Él se acerque a mis hijos, los llame, los bendiga, los proteja, los haga libres... y así también con mi esposo, con mis padres, mi hermano, y todos los que me rodean o los que necesitan estar cerca del Señor. Este es el propósito de hacer lo que hago, éste es el propósito que Dios quiere para mí y los míos.
"Nuestro hogar, esa primera 'Iglesia', deberá ser, para cuantos allí lleguen, sacramento, posibilidad de encuentro con Dios. Un lugar desde el que nuestro "buen Dios", pueda acoger, comprender, escuchar, atender... a cuentos vengan".
Cuando los sueños te los envía Dios
Así como ayer, esta mañana mi esposo y yo nos levantamos muy temprano para orar las citas del evangelio de hoy. Nuevamente fue dificil para mí por el cansancio que sentía, además que notaba en mí cierta incomodidad física que no me dejaban concentrar... Yo le decía a Dios: Sé que me necesitas, pero ¿dónde?, ¿cómo?... pues me he estado sintiendo sin rumbo; hago cosas pero no me siento muy motivada en hacerlas, como si mi interior tuviera la necesidad de hacer otras cosas, pero no sé qué cosas... Le compartía esto a Dios, le pregntaba además si "necesito sentir motivación o sentrme cómoda" con lo que he empezado a hacer, o no necesariamente, tal vez sea el trabajo duro que Dios me ha mandado a hacer, tal vez sea eso, como una especie de sacrificio; sin embargo en mi corazón hay algo que duda de que sea así. Tal vez no siento motivación por nada aun porque mi corazón sigue herido, porque este vacío tan grande que tengo no lo puedo llenar con nada, porque extraño demasiado a mi hijo... Me quebré en ese momento cuando le decía esto a Dios, esperando que él me respondiera a todas mis preguntas, sin éxito.
Volví a la cama para descansar un poco más antes de empezar a trabajar en el proyecto de la misión, me quedé un poco más de lo acordado con mi alarma, pero cuando abrí los ojos recordé casi inmediatamente el sueño que tuve en esos pocos minutos adicionales... soñé que Dios me había dado la dicha de volver a ser mamá; en el sueño tenía mi mano sobre mi barriga y sentí claramente cómo se deslizaba de un lado y de otro el cuerpito de un nuevo ser... al instante sentí que era mi hijo, lo sentí en el corazón como si alguien me hubiera confirmado que era así y no tenía duda alguna. En el sueño, me estaba enterando recién que estaba embarazada e iba a correr a contárselo a mi esposo. Así terminó.
Entonces cuando abrí los ojos y recordé todo esto, después de haberme sentido algo decepcionada por no poder oir a Dios en la oración, supe que Dios me habló a través de mis sueños, que me dio ese regalo para hacer crecer mi esperanza y mi fe en él. Con ese sueño sentí que sería pronto el regreso de mi bebé, que no tenía por qué preocuparme, que mi pena se iría y volvería a sonreir, volvería a sentirme dichosa.
Ahora tengo razones para sentirme motivada, es que ahora lo he visto todo más claro, y en el fondo creo que era eso lo que necesitaba.
Gracias Señor.
Volví a la cama para descansar un poco más antes de empezar a trabajar en el proyecto de la misión, me quedé un poco más de lo acordado con mi alarma, pero cuando abrí los ojos recordé casi inmediatamente el sueño que tuve en esos pocos minutos adicionales... soñé que Dios me había dado la dicha de volver a ser mamá; en el sueño tenía mi mano sobre mi barriga y sentí claramente cómo se deslizaba de un lado y de otro el cuerpito de un nuevo ser... al instante sentí que era mi hijo, lo sentí en el corazón como si alguien me hubiera confirmado que era así y no tenía duda alguna. En el sueño, me estaba enterando recién que estaba embarazada e iba a correr a contárselo a mi esposo. Así terminó.
Entonces cuando abrí los ojos y recordé todo esto, después de haberme sentido algo decepcionada por no poder oir a Dios en la oración, supe que Dios me habló a través de mis sueños, que me dio ese regalo para hacer crecer mi esperanza y mi fe en él. Con ese sueño sentí que sería pronto el regreso de mi bebé, que no tenía por qué preocuparme, que mi pena se iría y volvería a sonreir, volvería a sentirme dichosa.
Ahora tengo razones para sentirme motivada, es que ahora lo he visto todo más claro, y en el fondo creo que era eso lo que necesitaba.
Gracias Señor.
lunes, 20 de febrero de 2012
Todo es posible para quien cree
En la liturgia de hoy, Marcos 9, 14-29, nuevamente Dios me enseña a fortalecer mi fe y a creer en las palabras que una vez puso en mi corazón y en el corazón de mi esposo. "Todo es posible para quien cree".
Hoy inició una nueva etapa, pues luego de una semana de permiso del trabajo de mi esposo, hoy retomó sus actividades. Yo, en casa, haciendo un esfuerzo para hacer productivo mi día y avanzar con los temas del proyecto que hemos iniciado. Sin embargo, aun no me siento completamente motivada con las cosas que hago, no soy capaz aun de responder a mis celulares por miedo a que sea un tema del negocio que ya dejé y tenga que darle explicaciones, o por miedo a que sea un familiar o amigo que me pregunte acerca de mi embarazo... y tener que contarle todo lo sucedido.... no, eso ni hablar....
Mi corazón tuvo una recaída hoy, pero reconozco que fue mi culpa. Luego de eso me lancé a escribirle a mi hijo, como desfogando todo lo que sentía, todo lo que quería decirle... al inicio fue muy doloroso, pero conforme escribía cada línea, las palabras fluian con más facilidad, al mismo tiempo que liberaban poco a poco mi dolor. Al final creo que fue bueno hacerlo.
Fue una sensación rara y no muy satisfactoria quedarme en casa todo el día y hacer prácticamente una única cosa, asi que empecé a buscar en internet unos cursos de psicología de parejas, terapia familiar, etc.. como para capacitarme y tener una mejor preparación para el proyecto. Esto me motivó un poco porque me hizo sentir que podía hacer algo más; además, la verdad es que siempre me ha gustado estudiar, capacitarme en varias cosas, aprender cosas nuevas... Estoy viendo esto ahora con mi esposo antes de tomar una decisión.
Acerca de qué otras cosas hacer: quisiera pintar sobre lienzo, algo que siempre he querido hacer...; redecorar mi cuarto..., redecorar la oficina..., terminar de redecorar nuestro cuarto de oración... entre otras cosas.
Poco a poco Dios me irá guiando y planificando mi horario. Sé que hay mucho trabajo por hacer en la misión, solo tengo que saber cuál es el mío.
Hoy inició una nueva etapa, pues luego de una semana de permiso del trabajo de mi esposo, hoy retomó sus actividades. Yo, en casa, haciendo un esfuerzo para hacer productivo mi día y avanzar con los temas del proyecto que hemos iniciado. Sin embargo, aun no me siento completamente motivada con las cosas que hago, no soy capaz aun de responder a mis celulares por miedo a que sea un tema del negocio que ya dejé y tenga que darle explicaciones, o por miedo a que sea un familiar o amigo que me pregunte acerca de mi embarazo... y tener que contarle todo lo sucedido.... no, eso ni hablar....
Mi corazón tuvo una recaída hoy, pero reconozco que fue mi culpa. Luego de eso me lancé a escribirle a mi hijo, como desfogando todo lo que sentía, todo lo que quería decirle... al inicio fue muy doloroso, pero conforme escribía cada línea, las palabras fluian con más facilidad, al mismo tiempo que liberaban poco a poco mi dolor. Al final creo que fue bueno hacerlo.
Fue una sensación rara y no muy satisfactoria quedarme en casa todo el día y hacer prácticamente una única cosa, asi que empecé a buscar en internet unos cursos de psicología de parejas, terapia familiar, etc.. como para capacitarme y tener una mejor preparación para el proyecto. Esto me motivó un poco porque me hizo sentir que podía hacer algo más; además, la verdad es que siempre me ha gustado estudiar, capacitarme en varias cosas, aprender cosas nuevas... Estoy viendo esto ahora con mi esposo antes de tomar una decisión.
Acerca de qué otras cosas hacer: quisiera pintar sobre lienzo, algo que siempre he querido hacer...; redecorar mi cuarto..., redecorar la oficina..., terminar de redecorar nuestro cuarto de oración... entre otras cosas.
Poco a poco Dios me irá guiando y planificando mi horario. Sé que hay mucho trabajo por hacer en la misión, solo tengo que saber cuál es el mío.
domingo, 19 de febrero de 2012
No te dejes llevar por la corriente del mundo
Sentía mucha necesidad de escribir de nuevo hoy antes de acostarme, de hecho, tenía mucha necesidad de escribir mis sentimientos durante casi todo el día...
Mi esposo y yo tuvimos una mañana productiva, se puede decir. Luego de levantarnos para orar, pudimos avanzar un poco con los contenidos para unas charlas para matrimonios que estamos preparando, ya que gran parte del giro que le queremos dar a nuestras vidas, es iniciar un proyecto para apoyar a matrimonios y novios a vivir una vida plena en Cristo. Con la ayuda de la tecnología, redes sociales y demás, ya se empiezan a ver los frutos poco a poco.
El resto del día estuvimos con mis padres y en la noche fuimos a misa y vimos una película en casa. Durante varios momentos me sentí tentada a llorar, de hecho lo hice una vez y seguramente lo seguiré haciendo por un tiempo más. Pero además de la tristeza que aun me embarga, hoy sentía como una cólera contenida, como algo que quería botar hace días pero no sé qué exactamente. Senti impaciencia y tuve miedo, miedo de dejarme arrastrar por la corriente del mundo y volver a lo de antes, es decir, volver a ser yo otra vez. Y aunque suene raro, ya he decidido ser una persona nueva, hábitos nuevos e incluso mi vida dedicada a la misión y a algunas actividades que me llenen el espíritu.
Cada dia seguirá siendo un reto la lucha conmigo misma, cada día me sentiré tentada llorar, cada día traerá consigo sus propios desafíos, sus propias tristezas y también sus propios regalos.
Hoy en la misa, finalmente pude sentir un poco de la paz que necesitaba, sobretodo porque Dios se hizo presente entre mi esposo y yo y nos permitió llevar los cirios y la cruz del altar de la iglesia al inicio de la ceremonia; y mientras llevaba la vela encendida en mis manos, sentía que esa luz que alumbraba mi rostro a lo largo del camino central de la iglesia, era la llama viva del espíritu de mi hijo, su espíritu vivo y fuerte que deseo con toda mi alma volver a sentir dentro de mi vientre.
La liturgia de hoy explicada por el padre, me hizo ver que Dios aprecia la fe que los hombres depositamos en él.
Gracias señor porque en medio de todo, por más dificil que se presente nuestro día, nos das señales de tu presencia y nos regalas esperanza. Gracias también por mi esposo, porque estos días he sentido tu amor a través de él, porque es el mayor regalo que me has dado, y nuestro hijo, el mayor regalo que nos has dado a los dos; gracias por mi familia, la que me ama y me sostiene cuando lo necesito, gracias porque me haces ver que lo verdaderamente importante es apreciar y aprovechar el tiempo que pueda pasar con ellos y lo que pueda transmitirles para que estén más cerca de ti.
Padre, sé que mi entusiasmo sobre las cosas que hago irá mejorando con el tiempo, solo quiero pedirte que seas mi guía, que no me abandones, que me enseñes el camnio que debo seguir cada día, ahora que ya no tengo una empresa que dirigir, ahora que soy una trabajadora de una empresa que diriges tú.
Mi esposo y yo tuvimos una mañana productiva, se puede decir. Luego de levantarnos para orar, pudimos avanzar un poco con los contenidos para unas charlas para matrimonios que estamos preparando, ya que gran parte del giro que le queremos dar a nuestras vidas, es iniciar un proyecto para apoyar a matrimonios y novios a vivir una vida plena en Cristo. Con la ayuda de la tecnología, redes sociales y demás, ya se empiezan a ver los frutos poco a poco.
El resto del día estuvimos con mis padres y en la noche fuimos a misa y vimos una película en casa. Durante varios momentos me sentí tentada a llorar, de hecho lo hice una vez y seguramente lo seguiré haciendo por un tiempo más. Pero además de la tristeza que aun me embarga, hoy sentía como una cólera contenida, como algo que quería botar hace días pero no sé qué exactamente. Senti impaciencia y tuve miedo, miedo de dejarme arrastrar por la corriente del mundo y volver a lo de antes, es decir, volver a ser yo otra vez. Y aunque suene raro, ya he decidido ser una persona nueva, hábitos nuevos e incluso mi vida dedicada a la misión y a algunas actividades que me llenen el espíritu.
Cada dia seguirá siendo un reto la lucha conmigo misma, cada día me sentiré tentada llorar, cada día traerá consigo sus propios desafíos, sus propias tristezas y también sus propios regalos.
Hoy en la misa, finalmente pude sentir un poco de la paz que necesitaba, sobretodo porque Dios se hizo presente entre mi esposo y yo y nos permitió llevar los cirios y la cruz del altar de la iglesia al inicio de la ceremonia; y mientras llevaba la vela encendida en mis manos, sentía que esa luz que alumbraba mi rostro a lo largo del camino central de la iglesia, era la llama viva del espíritu de mi hijo, su espíritu vivo y fuerte que deseo con toda mi alma volver a sentir dentro de mi vientre.
La liturgia de hoy explicada por el padre, me hizo ver que Dios aprecia la fe que los hombres depositamos en él.
Gracias señor porque en medio de todo, por más dificil que se presente nuestro día, nos das señales de tu presencia y nos regalas esperanza. Gracias también por mi esposo, porque estos días he sentido tu amor a través de él, porque es el mayor regalo que me has dado, y nuestro hijo, el mayor regalo que nos has dado a los dos; gracias por mi familia, la que me ama y me sostiene cuando lo necesito, gracias porque me haces ver que lo verdaderamente importante es apreciar y aprovechar el tiempo que pueda pasar con ellos y lo que pueda transmitirles para que estén más cerca de ti.
Padre, sé que mi entusiasmo sobre las cosas que hago irá mejorando con el tiempo, solo quiero pedirte que seas mi guía, que no me abandones, que me enseñes el camnio que debo seguir cada día, ahora que ya no tengo una empresa que dirigir, ahora que soy una trabajadora de una empresa que diriges tú.
No mires atrás
No pienses en el ayer, no mires las cosas del pasado, me de decía el Señor esta mañana en oración. En las circunstancias que vengo viviendo, esto no es algo sencillo de hacer, ya que, a menudo, he venido pensando en las cosas que se pudieron hacer mejor, en cosas que "pudieron haber evitado o prevenido" que pasara lo que pasó; en si la doctora pudo haberlo anticipado, en si debería cambiar de doctor, en si, en si... y con ello, un gran sentido de culpabilidad incluso, que invadía cada centímetro de mi cuerpo, mi corazón y mi alma.
Entiendo también que esto es algo natural de sentir, porque como seres humanos somos frágiles, vulnerables y nos dejamos abatir facilmente. Pero también voy comprendiendo que todo esto me va haciendo más fuerte, a pesar de que mis ojos aun sigan derramando lágrimas y mi corazón siga sintiéndose afligido y con un gran vacío dentro. "Detrás de las nubes siempre brilla el sol", es una frase de Wayne Dyer que mi esposo me compartió hace poco. Y es verdad, llega un momento en que después de la tormenta, viene la calma, el cielo se despeja y el sol nos trae nuevamente la esperanza.
Esta mañana en oración, Dios me dio la fuerza que necesito para empezar un nuevo día; mi hijo... sé que mi hijo está bien y que volverá muy pronto. Dios me lo dijo claramente hoy: "El Señor lo protegerá, le dará vida y felicidad en la tierra..." Slm. 41,2 Y así también, me animó a que mantenga mi confianza y fe en Él. Slm 40, 2 - 5; Mc. 2, 1 - 12
Las noches siempre son más dificiles, pero ahora, es de mañana.
Entiendo también que esto es algo natural de sentir, porque como seres humanos somos frágiles, vulnerables y nos dejamos abatir facilmente. Pero también voy comprendiendo que todo esto me va haciendo más fuerte, a pesar de que mis ojos aun sigan derramando lágrimas y mi corazón siga sintiéndose afligido y con un gran vacío dentro. "Detrás de las nubes siempre brilla el sol", es una frase de Wayne Dyer que mi esposo me compartió hace poco. Y es verdad, llega un momento en que después de la tormenta, viene la calma, el cielo se despeja y el sol nos trae nuevamente la esperanza.
Esta mañana en oración, Dios me dio la fuerza que necesito para empezar un nuevo día; mi hijo... sé que mi hijo está bien y que volverá muy pronto. Dios me lo dijo claramente hoy: "El Señor lo protegerá, le dará vida y felicidad en la tierra..." Slm. 41,2 Y así también, me animó a que mantenga mi confianza y fe en Él. Slm 40, 2 - 5; Mc. 2, 1 - 12
Las noches siempre son más dificiles, pero ahora, es de mañana.
viernes, 17 de febrero de 2012
War Horse
Cada día lloro un poco. Cada día voy botando un poco el dolor y tratando de llenar mi corazón de esperanza. A veces, sin embargo, siento que el llorar y el sentir dolor me mantienen unida a mi hijo, pero en el fondo sé que él quiere que sea paciente y valiente, y que espere a su regreso.
Tu espíritu es libre como el de un caballo; no estás atado ya a ningún cuerpo pues Dios lo dispuso así hasta que puedas venir a este mundo con nosotros. Pero eres también un guerrero que lucha por un objetivo mayor, que frente a las adversidades se hace fuerte para salir glorioso. Aprenderí de ti, seré para ti un caballo de guerra también; no desistiré, no perderé las esperanzas, guardaré dentro de mí esa imagen maravillosa en la que estamos todos unidos como una gran familia, frente al amor de Dios.
Te amo.
Siento que Dios me dice que tratemos de ver las cosas como las ve él y no como las vemos los hombres. A pesar de todo el dolor que acompaña esta experiencia que mi esposo y yo vivimos, debemos tener la certeza en nuestro corazón de que todo esto pasará y que pronto llegará una felicidad plena para nosotros, pues Dios sólo sabe amarnos.
La liturgia de hoy, Mc. 8, 34-39 me acompaña esta noche.
Cosas del cielo
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque yo estaré contigo en dondequiera que vayas. Josué 1,9
Me levanté esta mañana pensando en esta cita que una amiga me envió ayer para darme su apoyo por la etapa más dura y dificil que nos ha tocado vivir a mi esposo y a mí.
Quisiera tener las fuerzas para pensar en esta cita cada mañana y saber que vale la pena seguir viviendo si tengo en mi mente un propósito mayor para mi vida, algo que en mi interior siempre quise hacer pero que la corriente me desviaba constantemente.
Una parte de mí aun no se siente preparada para escribir este blog; la otra siente que será como una autoayuda, como un desfogue de lo que llevo adentro y debo sacar cada día. Pero creo que lo que más me animaría a continuar es el saber que a través de mi experiencia, estaré dando fortaleza y esperanza a otras personas que están pasando o han pasado por momentos similares en su vida.
Mi esposo y yo tenemos un angel en el cielo. Tenía yo ocho meses de embarazo cuando Dios nos dijo que tendríamos que esperar un poco más, que nuestro angel debía regresar al cielo y que volvería después, quizás con un cuerpo más fuerte.
Sabemos en nuestro corazón que así será; sentimos que Dios nos dice eso y que debemos ser fuertes y valientes, cargar con esta cruz y seguir viviendo; que Dios tiene un propósito para cada cosa y que esto no es más que una etapa previa a una verdadera y plena felicidad.
Hoy, estamos más unidos que nunca y hemos decidido empezar de nuevo con todo. Y a pesar que recomiendan no tomar decisiones en estas circunstancias, desde que esto sucedió, me seducía la idea de hacer un cambio radical en mi vida, algo que honre el espíritu de nuestro pequeño y que le deje preparado un gran regalo para su regreso: unos padres que se aman más y un proyecto para apoyar a otros matrimonios en su camino a la plenitud y la fe en Dios.
Asi que decidí dejar mi negocio que hacía tres años había empezado y que me dio muchas satisfacciones personales. Tal vez en otras circunstancias hubiera sentido tristeza, pero esta vez me sentía más bien libre, tranquila, sobretodo decidida. No me veía ya ocupando mi tiempo en cosas que reconforten mi amor propio o que me den dinero, sino desapegarme de todo lo que ha estado por mucho tiempo adherido a mí, por que yo lo decidí así, y ocupar mi tiempo, desde ahora, en cosas que permanezcan para siempre, esas cosas a las que Dios llama: cosas del cielo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


