martes, 21 de febrero de 2012

Buscando un propósito


Hoy descubrí algo: desde hace unos días decía en mi interior: "Dios, necesito amarte", pues la decisión de dejarlo todo y dedicarme a la misión estaba inspirada por la partida de mi hijo al cielo, quería dedicarle mi vida a la misión porque empecé a ver las cosas de otra manera y porque quería ser una mejor persona y una mejor madre para él para cuando regrese. Entonces cada uno de estos días no he pensado más que en eso, en que todo esto lo hacía por él, mas no directamente por Dios. Es por eso que sentía que "debía amar a Dios" antes de seguir con este plan, pues es él quien me develovería a mi hijo.

Ahora siento que estuve equivocada, que no debía verlo de esa manera. He sentido el amor de mi familia a través de su compañía, el amor de mi suegra a través de su preocupación constante y sus cuidados para que yo esté bien, el amor incondicional de mi esposo, con toda su ternura y dedicación, con todo su soporte en mis momentos difíciles, con toda su fortaleza para ser una mejor persona y para enfrentarse cada día con el trabajo. He sentido todo este amor y he amado al mismo tiempo, así como también he amado y estoy amando a mi hijo ahora más que nunca. Veo entonces que Dios me está amando y que yo lo estoy amando a Él. Veo que Dios se ha acercado a mí a través de mi familia, y que yo, amando a mi hijo, he estado amándolo a Dios mismo. Ha sido maravilloso sentirlo así, verlo así.

Estoy leyendo un libro que se llama "Vivir en Pareja" de Manuel Iceta; en él he descubierto algo muy importante también, a través de lo cual empiezo a encontrarle más sentido a lo que hago, empiezo a encontrar un propósito real a mi vida, o debería decir, a mi "nueva vida". Y es que el motivo por el cual me acerco más a Dios es para que, a través de mí, con todo mi ser, con mis manos, mis ojos, mi boca, mi corazón, Él se acerque a mis hijos, los llame, los bendiga, los proteja, los haga libres... y así también con mi esposo, con mis padres, mi hermano, y todos los que me rodean o los que necesitan estar cerca del Señor. Este es el propósito de hacer lo que hago, éste es el propósito que Dios quiere para mí y los míos.

"Nuestro hogar, esa primera 'Iglesia', deberá ser, para cuantos allí lleguen, sacramento, posibilidad de encuentro con Dios. Un lugar desde el que nuestro "buen Dios", pueda acoger, comprender, escuchar, atender... a cuentos vengan".

No hay comentarios:

Publicar un comentario