Así como ayer, esta mañana mi esposo y yo nos levantamos muy temprano para orar las citas del evangelio de hoy. Nuevamente fue dificil para mí por el cansancio que sentía, además que notaba en mí cierta incomodidad física que no me dejaban concentrar... Yo le decía a Dios: Sé que me necesitas, pero ¿dónde?, ¿cómo?... pues me he estado sintiendo sin rumbo; hago cosas pero no me siento muy motivada en hacerlas, como si mi interior tuviera la necesidad de hacer otras cosas, pero no sé qué cosas... Le compartía esto a Dios, le pregntaba además si "necesito sentir motivación o sentrme cómoda" con lo que he empezado a hacer, o no necesariamente, tal vez sea el trabajo duro que Dios me ha mandado a hacer, tal vez sea eso, como una especie de sacrificio; sin embargo en mi corazón hay algo que duda de que sea así. Tal vez no siento motivación por nada aun porque mi corazón sigue herido, porque este vacío tan grande que tengo no lo puedo llenar con nada, porque extraño demasiado a mi hijo... Me quebré en ese momento cuando le decía esto a Dios, esperando que él me respondiera a todas mis preguntas, sin éxito.
Volví a la cama para descansar un poco más antes de empezar a trabajar en el proyecto de la misión, me quedé un poco más de lo acordado con mi alarma, pero cuando abrí los ojos recordé casi inmediatamente el sueño que tuve en esos pocos minutos adicionales... soñé que Dios me había dado la dicha de volver a ser mamá; en el sueño tenía mi mano sobre mi barriga y sentí claramente cómo se deslizaba de un lado y de otro el cuerpito de un nuevo ser... al instante sentí que era mi hijo, lo sentí en el corazón como si alguien me hubiera confirmado que era así y no tenía duda alguna. En el sueño, me estaba enterando recién que estaba embarazada e iba a correr a contárselo a mi esposo. Así terminó.
Entonces cuando abrí los ojos y recordé todo esto, después de haberme sentido algo decepcionada por no poder oir a Dios en la oración, supe que Dios me habló a través de mis sueños, que me dio ese regalo para hacer crecer mi esperanza y mi fe en él. Con ese sueño sentí que sería pronto el regreso de mi bebé, que no tenía por qué preocuparme, que mi pena se iría y volvería a sonreir, volvería a sentirme dichosa.
Ahora tengo razones para sentirme motivada, es que ahora lo he visto todo más claro, y en el fondo creo que era eso lo que necesitaba.
Gracias Señor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario